Ley Integral de las Personas Mayores
Durante años, el envejecimiento fue tratado como un problema que había que administrar. Un fenómeno asociado a gasto, dependencia y asistencialismo.
Rara vez como lo que realmente es, una transformación profunda de nuestra sociedad, que exige nuevos acuerdos y una mirada distinta sobre el rol de las personas mayores en nuestra sociedad, nuevas reglas que busquen integrarlas con fuerza a la sociedad, en igualdad de condiciones que el resto de la población.
La Ley Integral de las Personas Mayores y de Promoción del Envejecimiento Digno, Activo y Saludable, impulsa esta nueva mirada, no solo porque ordena y consagra principios y derechos claves para el segmento, sino porque instala —por primera vez— un marco integral, transversal y exigible para el Estado, el sector privado y la sociedad en su conjunto.
Detrás de esta ley hay años de trabajo silencioso, debates complejos, resistencias culturales y, sobre todo, personas que empujaron el proceso con convicción.
Entre ellas, Octavio Vergara, hoy Director Ejecutivo de SelloMayor, quien fue una figura clave en el impulso político y conceptual de esta iniciativa, desde su rol en la institucionalidad pública y en diálogo permanente con el mundo político, académico y social.
Desde SelloMayor, y conscientes de la magnitud de este hito legislativo, realizamos entrevistas exclusivas a tres de sus principales impulsores, cuyas trayectorias reflejan la diversidad de miradas que confluyeron en la construcción de esta ley.
Entrevistados:
David Sandoval, Senador de la Región de Aysén.
David Sandoval, senador de la Región de Aysén, ex diputado y ex alcalde, quien fue uno de los principales articuladores políticos del proyecto y una voz clave para instalar el envejecimiento como un desafío de Estado, más allá de las diferencias partidarias.
Ángela Arenas, Abogada y académica de la Universidad Finis Terrae.
Ángela Arenas, abogada, doctora en Historia y Teoría del Derecho Europeo y doctora en Bioética, profesora titular y directora del Laboratorio de Investigación Avanzada en Ciencias de Datos en Derecho de la Universidad Finis Terrae, especialista en bioética y derechos de las personas mayores. Arenas participó activamente en mesas técnicas y jurídicas del Servicio Nacional del Adulto Mayor y del Ministerio de Salud, y fue una de las responsables de la redacción y coordinación técnica del texto que hoy se convierte en ley.
Carolina Goic, Asistente social y ex senadora por la Región de Magallanes.
Carolina Goic, asistente social y ex senadora por la Región de Magallanes, quien impulsó esta ley desde el Congreso como parte de una agenda social más amplia, centrada en la dignidad, la inclusión y el reconocimiento de derechos de las personas mayores, y que logró concitar acuerdos transversales poco habituales en el escenario político actual.
Octavio Vergara, Director ejecutivo de SelloMayor.
Octavio Vergara, director ejecutivo de SelloMayor y ex director nacional de SENAMA, quien impulsó esta ley desde el inicio, articulando voluntades y promoviendo su discusión como una política de Estado. Desde su experiencia en la gestión pública, fue una voz activa en instalar la longevidad como un desafío estructural para el país, promoviendo un enfoque basado en derechos, autonomía y buen trato.
Para conocer en profundidad sus reflexiones, matices y aprendizajes —en sus propias palabras—, te invitamos a revisar las entrevistas completas a continuación.
Más abajo encontrarás cada conversación íntegra, donde profundizan en los desafíos, tensiones y convicciones que dieron forma a esta ley histórica, así como en los desafíos que abre para el Estado, el sector privado y la sociedad en su conjunto.
Porque entender el proceso es también comprender la responsabilidad que hoy tenemos frente a una sociedad más longeva.
Tabla de contenido
1. ¿Por qué era necesario impulsar una ley integral y no seguir con medidas aisladas?
Durante años, el país respondió al aumento de la población mayor con programas fragmentados, fondos concursables y políticas sectoriales. Para Octavio Vergara, ese enfoque ya no era suficiente. En distintas instancias públicas, Vergara ha insistido en que «cuando un fenómeno es estructural, la respuesta también debe serlo”, y como el envejecimiento acelerado de Chile exigía un marco común que ordenara derechos, deberes y responsabilidades.
Tenemos una obligación ética y moral con las personas mayores, y debemos retribuir el esfuerzo de ellos, que construyeron y modernizaron este país, en condiciones mucho más difíciles que las actuales.
David Sandoval, Senador de la Región de Aysen
Para la exsenadora Carolina Goic, esta ley viene a saldar una deuda que se arrastraba desde hace años. A su juicio, constituye un punto de partida en materia de garantías de derechos, reconocimiento y compromiso social con una población que no deja de crecer y frente a la cual el país ha avanzado con demasiada lentitud.
Desde el mundo académico y jurídico, Ángela Arenas suma una motivación de carácter más personal, donde su propósito fue poner al servicio de las personas mayores la experiencia y el conocimiento acumulados a lo largo de los años, con la convicción de contribuir a mejorar su calidad de vida.
2. ¿Qué tan complejo fue convertir este proyecto en ley?
Para Octavio Vergara uno de los principales obstáculos no estuvo en el papel, sino en el cambio cultural necesario para impulsar esta ley. Lograr que el envejecimiento dejara de entenderse como un tema asistencial y pasara a abordarse desde una mirada integral fue una tensión permanente durante todo el proceso.
Esa dificultad se refleja en la experiencia de Ángela Arenas, quien describe el trabajo legislativo como “un proceso complejo y a veces ingrato”. Complejo, explica, porque fue necesario coordinar a múltiples ministerios y consensuar miradas diversas; ingrato, porque “una vez presentado el proyecto, aparecieron críticas de personas que desconocían la magnitud del trabajo previo”.
Desde el Congreso, David Sandoval complementa esa mirada al señalar que el desafío no fue solo técnico, sino simbólico: “lo más desafiante fue combatir la visión paternalista y asistencialista que aún existe hacia las personas mayores”. Para él, el cambio de paradigma era tan importante como el articulado mismo.
Carolina Goic, en tanto, pone el foco en una dimensión decisiva del proceso: asegurar que la ley contara con respaldo político y financiero suficiente para sostener su implementación en el tiempo. En su experiencia, el punto crítico fue garantizar coherencia entre la ambición del proyecto y las herramientas reales para hacerlo efectivo
Pasar del discurso a la acción, a que la prioridad se notara en la asignación de recursos, en el fortalecimiento de la institucionalidad y medidas concretas.
Carolina Goic, Asistente social y ex senadora por la Región de Magallanes.
3. El nuevo contrato especial de trabajo para las personas mayores fue uno de los puntos más debatidos y difíciles de consensuar: ¿por qué?
Desde la mirada de Octavio Vergara, este nuevo contrato especial de trabajo era un eje absolutamente necesario. En una sociedad longeva, excluir a las personas mayores del mundo laboral no solo es injusto, sino también poco sostenible. Esa idea estuvo presente en buena parte del debate técnico que acompañó la redacción del proyecto.
No es casual, entonces, que Ángela Arenas identifique este punto como el más difícil de consensuar. Según explica, lo más complejo fue redactar y defender el contrato especial de trabajo para las personas mayores, un artículo que, recuerda, “permanentemente se quiso eliminar” durante la tramitación.
Sin embargo, esa resistencia confirma, en parte, su relevancia. Arenas subraya que este contrato permite “avanzar en la formalización del trabajo de las personas mayores, robusteciendo las políticas de trabajo decente”, incorporando además protección frente a enfermedades profesionales y accidentabilidad.
Carolina Goic coincide en que aquí se logró un avance sustantivo, al pasar “de la sola declaración de intenciones a generar incentivos y condiciones más favorables para la inclusión laboral”. En la misma línea, David Sandoval le da un giro más cultural al debate, recordando una frase que escuchó durante el proceso: “las personas mayores pueden jubilarse del trabajo, pero no de la vida”.
4. Más allá del texto legal, ¿qué cambia realmente con esta ley?
Octavio Vergara ha insistido en que el valor de esta ley no está solo en lo que declara, sino en lo que obliga a revisar. La forma en que se atiende, se contrata, se comunica y se diseñan servicios en una sociedad más longeva, todo esto acompañado de un marco integral país que permite una proyección más allá del gobierno de turno.
El primero, que se mejoran las condiciones de acceso a la justicia para las personas mayores que sufren de un abandono social. Segundo, la incorporación del contrato especial de trabajo para las personas mayores. Y tercero, la incorporación de la Política Nacional de Envejecimiento, que sin duda avanzará hacia lo intersectorial.
Ángela Arenas, abogada y académica de la Universidad Católica de Chile.
Carolina Goic, en cambio, pone el acento en el impacto simbólico y cultural. A su juicio, la ley “parte del reconocimiento y avanza en dignidad”, aun cuando reconoce que no resolverá todas las brechas existentes. Su valor, dice, está en entregar una base sólida para seguir construyendo un país más amable y acogedor con nuestros mayores.
Para David Sandoval, el cambio es aún más profundo, concluyendo que pasamos de ver el envejecimiento como una carga a instalarlo como una política de Estado estructural, con responsabilidades claras no solo para el Estado, sino también para los privados y la ciudadanía.
5. La ley fue aprobada por unanimidad: ¿cómo se logró ese acuerdo?
En un contexto político marcado por la fragmentación, alcanzar la unanimidad estuvo lejos de ser un hecho fortuito.
David Sandoval explica que el consenso respondió, en gran medida, a la magnitud y urgencia del cambio demográfico, que terminó por instalar el tema como una prioridad de Estado, superando diferencias ideológicas y partidarias.
Carolina Goic, en tanto, subraya que el desafío de construir una sociedad que garantice trato digno a las personas mayores no pertenece a un sector político determinado, sino que constituye un compromiso básico que como comunidad debemos asumir.
Además, destaca un elemento decisivo en la construcción de ese acuerdo: la participación activa de las propias personas mayores, sus liderazgos y organizaciones, cuya voz no solo enriqueció el debate, sino que contribuyó a generar los puntos de encuentro que hicieron posible la aprobación transversal.
6. ¿Qué mensaje deja esta ley al mundo privado y a las empresas?
Aquí las voces convergen con especial fuerza, pues como dice Arenas, los estudios muestran mayor compromiso, mejor comunicación intergeneracional y mayor productividad, ella invitaría a las empresas a una apertura en la mirada y en los espacios diseñados para el segmento.
Mientras que Goic interpela desde lo personal y propone que cada persona proyecte su propia vida hacia el futuro y piense cómo le gustaría ser tratada, considerada y valorada cuando llegue a esa etapa.
David Sandoval lo plantea como una oportunidad histórica, planteando que el envejecimiento no es un problema, es una gran oportunidad multidimensional. Ignorar esta ley sería perder una oportunidad histórica; involucrarse posiciona a la empresa como protagonista de un Chile más inclusivo y próspero.
Esta ley marca un punto de inflexión para una sociedad que envejece. Invita a ver y abordar el envejecimiento no como una amenaza ni como una carga, sino como una oportunidad para nuestro país.
Octavio Vergara, director ejecutivo de SelloMayor
Mismo llamado hace a las empresas, desde su perspectiva una sociedad más longeva exige empresas más conscientes, más preparadas y más conectadas con el cambio demográfico.
En ese replanteamiento, el rol de las empresas es clave. Tal como se discutió durante la construcción de la ley, ignorar este cambio no solo implica un riesgo reputacional o legal, sino también perder oportunidades de innovación, sostenibilidad y creación de valor en una economía cada vez más marcada por la longevidad.
Es en ese punto donde SelloMayor se posiciona como un actor puente, con el objetivo de acompañar a las organizaciones en el proceso más complejo: transformar principios legales en prácticas reales, experiencias dignas y culturas organizacionales alineadas con una sociedad más longeva.
La invitación final, entonces, no es solo a cumplir la ley, sino a mirarse con honestidad, anticiparse y ser parte activa de un cambio que ya comenzó. Porque, como deja entrever esta nueva legislación, el futuro no se trata solo de vivir más años, sino de cómo decidimos vivirlos —y diseñarlos— desde hoy.