Trabajar más allá de la edad: cómo la nueva ley redefine la empleabilidad y el trabajo en una sociedad longeva

Durante décadas, el trabajo estuvo estructurado bajo una lógica rígida: se entra joven, se produce en la adultez y se sale definitivamente al cumplir cierta edad. Ese modelo, que alguna vez funcionó, hoy muestra señales evidentes de agotamiento.

Chile envejece aceleradamente, y con ello crece una paradoja difícil de ignorar: mientras aumenta la longevidad y la experiencia disponible, miles de personas mayores quedan fuera del mercado laboral, muchas veces no por falta de capacidades, sino por barreras normativas, culturales y organizacionales.

La Ley Integral de las Personas Mayores y de Promoción del Envejecimiento Digno, Activo y Saludable, recientemente aprobada, enfrenta esta tensión de manera directa. Por primera vez, el ordenamiento jurídico chileno reconoce que el trabajo en edades avanzadas no es una excepción ni un favor, sino un derecho, y que para ejercerlo se requieren nuevas reglas, más flexibles, realistas y acordes al curso de vida.


El derecho al trabajo sin discriminación por edad

Texto de la ley: (Artículo 15, Ley Integral de las Personas Mayores)

Las personas mayores tienen derecho al trabajo digno y decente, con igualdad de oportunidades y de trato respecto a los demás.
El Estado tiene el deber de dar protección al ejercicio del derecho al trabajo de la persona mayor y erradicar las conductas discriminatorias por motivos de edad.

¿Qué significa esto en la práctica?

Este artículo instala un cambio de estándar: trabajar después de cierta edad ya no puede ser interpretado como una excepción, un favor o una situación tolerada, sino como un derecho protegido por ley. El foco no está solo en el acceso al empleo, sino también en el trato, las condiciones y las oportunidades de desarrollo.

Durante la tramitación del proyecto, esta idea fue defendida con fuerza por David Sandoval, senador de la República y uno de los principales impulsores legislativos de la ley, quien recordó que “las personas mayores pueden jubilarse del trabajo, pero no de la vida”. Con esa frase, Sandoval sintetizó una de las convicciones centrales del proyecto: excluir talento por edad no solo es discriminatorio, sino también socialmente regresivo.


El contrato especial de trabajo para personas mayores

Texto de la ley: (Capítulo XI, Código del Trabajo, incorporado por la Ley Integral)

Se podrá regir por las normas de este Capítulo el contrato individual que el trabajador adulto mayor celebre con el empleador.

Las funciones del trabajador adulto mayor pactadas en el contrato de trabajo deberán ser compatibles con su condición física y sus capacidades.

¿Por qué este contrato es clave?

Este nuevo contrato especial fue uno de los puntos más complejos del proyecto. No porque precarice, sino precisamente porque rompe con la lógica única del contrato tradicional, incorporando criterios de compatibilidad entre funciones, salud y capacidades reales.

Así lo explicó Ángela Arenas, abogada y académica, quien coordinó y redactó parte sustantiva del texto legal. Según relató, “lo más difícil fue consensuar y redactar el contrato especial de trabajo para las personas mayores”, ya que durante la discusión legislativa existieron intentos permanentes por eliminarlo.

Sin embargo, Arenas subraya que este instrumento permite formalizar una realidad que hoy muchas personas mayores viven en la informalidad, incorporando protección frente a accidentabilidad laboral y enfermedades profesionales, y evitando que el trabajo en edades avanzadas quede fuera del marco del trabajo decente.


Jornadas flexibles y nuevas formas de organizar el tiempo

Texto de la ley: (Artículo 152 quinquies L, Código del Trabajo)

Las partes podrán distribuir la jornada ordinaria mediante bandas horarias, con horarios diferidos de entrada y salida, o mediante una jornada de libre elección horaria.

La elección de la alternativa de distribución de la jornada podrá fundarse en la condición física o de salud del trabajador adulto mayor, su situación familiar o la distancia de su domicilio.

¿Qué cambia respecto al modelo tradicional?

La ley reconoce que el problema no es trabajar más años, sino hacerlo bajo esquemas rígidos pensados para otra etapa de la vida. Las bandas horarias y la jornada de libre elección permiten adaptar el trabajo a ritmos distintos, sin reducir derechos ni responsabilidades.

Sobre este punto, Ángela Arenas explicó que “la idea era ofrecer un contrato atractivo tanto para empleadores como para trabajadores de edad, que no fuera percibido como una carga ni como una nueva exigencia de responsabilidad social”. El objetivo fue generar adherencia real, no rechazo preventivo por parte de las empresas.


Continuidad laboral, pausas y trayectorias más largas

Texto de la ley: (Artículo 152 quinquies M, Código del Trabajo)

Las partes podrán pactar la suspensión de los efectos del contrato de trabajo, sin que ello afecte la antigüedad ni los derechos que emanen de la relación laboral.

Durante el período de suspensión, el trabajador adulto mayor tendrá derecho a prestar servicios a otros empleadores.

¿Qué reconoce este artículo?

Este apartado introduce una mirada clave: las trayectorias laborales en una sociedad longeva no siempre son lineales. La posibilidad de pausar sin perder derechos, reorganizar tiempos y retomar funciones en condiciones no inferiores reconoce que el trabajo debe adaptarse al curso de vida, y no al revés.


Trabajar más años, con reglas acordes a la realidad

La Ley Integral de las Personas Mayores no promete resolver todas las brechas de empleabilidad existentes. Pero sí establece algo fundamental: el trabajo no termina por decreto de edad, y la flexibilidad no es sinónimo de precariedad, sino de adaptación inteligente a una nueva realidad social.

En un país que envejece rápidamente, seguir expulsando talento por razones etarias ya no es solo injusto. Es, además, insostenible. Esta ley abre un camino distinto: uno donde trabajar más años es una posibilidad, no una imposición; y donde hacerlo con dignidad, protección y flexibilidad deja de ser una excepción para transformarse en norma.

Para leer la ley completa aprieta el siguiente link:

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