29 de enero de 2026 |
El Instituto Nacional de Estadísticas (INE) ha presentado recientemente sus Estimaciones y Proyecciones de Población, base 2024, revelando un cambio demográfico sin precedentes para el país. Según los datos recopilados, se proyecta que la población chilena alcanzará un máximo de 20.643.490 personas en junio de 2035, para luego iniciar un descenso gradual que situaría el número de habitantes en torno a los 16,9 millones hacia mediados de 2070.

Este fenómeno se explica principalmente por dos factores: una caída sostenida en la tasa de fecundidad y un aumento constante en la esperanza de vida. Mientras que en 1992 la tasa de fecundidad era de 2,4 hijos por mujer, para el año 2026 se proyecta que baje a 0,92, manteniéndose muy por debajo del nivel de reemplazo de 2,1. En paralelo, la esperanza de vida al nacer seguirá subiendo, pasando de los 74,6 años registrados en 1992 a una proyección de 88,4 años para el 2070.
Uno de los hitos más relevantes ocurrirá entre 2027 y 2028, cuando se proyecta que, por primera vez, el número de defunciones supere al de nacimientos, dando inicio a un crecimiento natural negativo. Además, para el año 2028, habrá más personas mayores de 64 años que menores de 15 años en el país. Hacia el final del periodo de proyección, en 2070, las personas de 60 años o más representarán más de la mitad de la población total (50,7%), mientras que los menores de 15 años se reducirán a apenas un 7,2%.
Este cambio no solo afecta la estructura social, sino también la económica. Se estima que a partir de 2035 la población en edades potencialmente activas (15 a 64 años) comenzará a descender, lo que significa que al final del periodo habrá menos personas en edad de trabajar que las que había en 1992.
Reflexión desde SelloMayor
Como organización dedicada a transformar las empresas en entornos más amigables con las personas mayores, las cifras presentadas por el INE no son solo estadísticas, sino un llamado urgente a la acción para el sector corporativo. La realidad es ineludible: Chile se encuentra en una transición acelerada y, para el año 2035, la fuerza laboral joven comenzará a contraerse de manera definitiva.
Si las empresas no adaptan sus estructuras, políticas y cultura hoy, se enfrentarán a una crisis de talento y sostenibilidad en menos de una década. Ser una empresa «amigable con las personas mayores» ya no es una opción de responsabilidad social, sino una estrategia de darle viabilidad a las empresas a lo largo del tiempo. Debemos dejar de ver el envejecimiento como una carga y empezar a valorarlo como una oportunidad de retención de experiencia y transferencia de conocimiento.
Estas proyecciones nos interpelan directamente: si el 50% de la población será mayor de 60 años, ¿están preparadas nuestras empresas para ofrecer productos, servicios y puestos de trabajo que respeten y potencien a este grupo etario?
Prepararnos hoy para un Chile mayor es asegurar el éxito y la cohesión de nuestra sociedad mañana.
📑 Lee aquí el informe completo de la INE