Ante la modernización tecnológica impulsada por la banca y la Comisión para el Mercado Financiero (CMF), diversas organizaciones como ODECU y Conecta Mayor UC alzan la voz para garantizar que esta transición reconozca la autonomía, capacidad e independencia de las personas mayores.
El objetivo conjunto es construir un ecosistema financiero que acompañe y potencie la longevidad, una etapa llena de oportunidades y participación social activa, asegurando que ninguna persona quede excluida del sistema.
El desafío de una transición tecnológica respetuosa La CMF dispuso que la eliminación obligatoria de la tarjeta de coordenadas como mecanismo de autenticación en transferencias electrónicas y pagos rija desde el 1 de agosto de 2026.
Esta postergación de un año tiene como finalidad facilitar una transición ordenada hacia sistemas más robustos de seguridad, como las aplicaciones móviles o dispositivos con generación de códigos únicos. Frente a esto, la Organización de Consumidores y Usuarios de Chile (ODECU) advierte que esta modernización debe realizarse garantizando la continuidad del servicio y opciones alternativas para quienes prefieren vías no exclusivamente digitales, reafirmando así su capacidad de elección y su independencia financiera.
Stefan Larenas Riobó, presidente de ODECU, enfatizó que «la inclusión financiera requiere una regulación clara, con enfoque de derechos, que garantice acceso, seguridad y trato digno para todos los consumidores».
Autonomía y participación en el diseño de soluciones
Las personas en la etapa de la longevidad son miembros plenamente capaces, autónomos y socialmente activos.
En este sentido, Eduardo Toro, director ejecutivo de la Fundación Conecta Mayor UC, señala que para avanzar en la inclusión digital financiera, el primer paso es la educación, permitiendo que esta población sea parte activa y constante de la era tecnológica. Toro destaca que las nuevas herramientas requieren un proceso de diseño que involucre directamente a los usuarios, afirmando que «lo más importante es no ser paternalista, por eso hay que incluir a las personas mayores en el diseño de los productos y servicios». Conecta Mayor UC aboga por un proceso que promueva el uso autónomo de la tecnología, brindando atención personalizada y notificaciones que orienten las operaciones sin generar frustración.
Un marco de derechos para una longevidad plena
ODECU ha subrayado que los proyectos legislativos actuales buscan consolidar un enfoque de derechos que refuerce la dignidad, la inclusión y la autonomía, en concordancia con la promoción de una longevidad digna, activa y saludable. La organización ha expresado su preocupación ante la actual propuesta de la CMF, ya que dejaría a la discrecionalidad de los bancos la decisión de quiénes podrán seguir operando excepcionalmente con las tarjetas de coordenadas, lo que no configuraría un estatuto mínimo de protección.
Por ello, exigen que la transición tecnológica se haga con pleno respeto a las relaciones contractuales vigentes, estableciendo el derecho explícito de solicitar esta excepción, exigiendo apoyos para una migración asistida y obligando a las entidades a entregar respuestas fundadas, evitando así tratos arbitrarios o cambios unilaterales.
El valor social de la longevidad activa
La longevidad activa es un motor fundamental de progreso y experiencia para nuestra sociedad. Las personas mayores aportan constantemente capacidad, sabiduría y una valiosa participación en todos los ámbitos, incluido el dinamismo económico. Garantizar su inclusión financiera y promover su total independencia frente a los avances tecnológicos no solo es un estándar exigible a los proveedores de servicios, sino un reconocimiento esencial a los enormes aportes, vitalidad y oportunidades que la longevidad plena entrega al desarrollo integral de nuestro país.