Estafas contra las personas mayores muestran alza histórica: 9.180 casos en 2025
El cierre del año 2025 dejó en evidencia una crisis de seguridad digital, impulsada por estafas altamente sofisticadas y el uso de ingeniería social, demostrando que el envejecimiento demográfico y la digitalización forzada han creado un blanco perfecto para el crimen organizado.
Cifras alarmantes y la «cifra negra» Las estadísticas oficiales revelan un salto exponencial sin precedentes. Según datos de la Subsecretaría de Prevención del Delito, las estafas y defraudaciones dirigidas a personas de 66 años o más pasaron de 1.969 casos en el año 2018 a un récord histórico de 9.180 denuncias al cierre de 2025, lo que representa un dramático aumento del 366%.
Analizando el panorama general, el Gobierno ha informado que los ilícitos de toda índole contra las personas mayores experimentaron un crecimiento del 86,83% desde el año 2020. Esta tendencia se enmarca en un contexto nacional crítico, ya que Chile cerró el tercer trimestre de 2025 con 41.703 causas globales por fraude, el nivel más alto registrado en los últimos 12 años.
A pesar de la contundencia de estas cifras de más de nueve mil casos, organizaciones civiles advierten que esto es solo la punta del iceberg. Existe una enorme «cifra negra» de delitos que jamás llegan a las autoridades, debido a que muchos adultos mayores sienten vergüenza de haber sido engañados, desconocen los canales formales de denuncia o asumen que la justicia no les entregará una solución real a su pérdida.
Evolución del modus operandi: Del «Cuento del Tío» a la Inteligencia Artificial
Los delincuentes han sincronizado sus estafas con el calendario financiero de los jubilados, intensificando los engaños los días 5 de cada mes, fecha en la que habitualmente se cobran las pensiones. Las estrategias más utilizadas en la actualidad incluyen:
- Smishing y suplantación digital: Se envían mensajes de texto (SMS) o cadenas de WhatsApp con enlaces fraudulentos que simulan ser del banco, servicios de encomienda o promesas de bonos estatales.
- Spoofing y Clonación de Voz: Se falsifican números de teléfono para que en la pantalla de la víctima aparezcan líneas oficiales de bancos o instituciones, utilizando incluso inteligencia artificial para recrear el tono y acento de familiares en peligro.
- Falsas urgencias judiciales: En regiones como La Araucanía, la Policía de Investigaciones (PDI) ha alertado sobre llamadas donde sujetos fingen ser autoridades policiales o de gobierno, asegurando que un familiar está detenido por abusar de un menor y exigiendo altas sumas de dinero en efectivo para liberarlo.
- Operaciones desde la cárcel: Muchas de estas estafas no nacen en el extranjero, sino en las prisiones chilenas. Un caso emblemático reciente fue la desarticulación de una banda que operaba desde el penal de Huachalalume en La Serena (utilizando inhibidores de señal obsoletos), la cual logró defraudar cerca de mil millones de pesos a diversas víctimas usando el tradicional «cuento del tío».
- Vulnerabilidad y respuestas institucionales: Expertos en tecnología y seguridad señalan que la principal vulnerabilidad de este segmento etario radica en su escasa familiaridad con los riesgos digitales y en su «corazón de abuelita», factores que los vuelven más susceptibles a la ingeniería social.
Las personas mayores de hoy no cuestionan la veracidad de un mensaje o un remitente de la misma forma que un nativo digital. Ante esta desprotección, han surgido fallos judiciales que sientan precedentes protectores. A finales de 2025, la Corte Suprema dictaminó que fraudes como el «cuento del tío», donde los usuarios son inducidos mediante engaño telefónico a ingresar voluntariamente sus claves, sí están amparados bajo la Ley N°20.009 de responsabilidad por transacciones no consentidas, obligando a los bancos a restituir los montos sustraídos.
A nivel preventivo, los especialistas insisten en que la solución no es apartar a la población mayor de las herramientas digitales, sino integrar de forma urgente programas de «ciber higiene» y alfabetización tecnológica en sus rutinas para enseñarles algo fundamental: a dudar.